viernes, 12 de marzo de 2010

Un Techo para mi País: “Uruguay tiene la posibilidad real de terminar con los asentamientos”


12.03.2010

El presidente de la República, José Mujica, ha expresado en reiteradas ocasiones su intención de apelar al trabajo voluntario para solucionar el problema habitacional. En tal sentido, es ampliamente reconocido el trabajo que realiza la ONG Un Techo para mi País en varios países. Entrevistado por En Perspectiva, Claudio Castro, director social para América Latina en dicha organización, manifestó que Uruguay –donde ya existe una filial– posee las condiciones necesarias para erradicar los asentamientos. Con este objetivo y la firme voluntad de combatir la exclusión, enfatizó la importancia de coordinar a los actores involucrados: gobierno, sociedad y empresas. “Las familias que viven en asentamientos tienen la capacidad de organizarse y es fundamental que las políticas públicas en vivienda respondan a las prioridades que los mismos asentamientos reconocen”, expresó.



JUAN ANDRÉS ELHORDOY:
José Mujica va a visitar la Organización No Gubernamental (ONG) Un Techo para mi País. Allí se espera que se intercambien ideas sobre esta ONG que tiene una base fuerte en un equipo de voluntarios, que promueve la conciencia social en los jóvenes, la construcción de la ciudadanía, el derecho y la responsabilidad que tienen de luchar por la justicia de la sociedad. Pero a su vez, esta ONG también participa en la construcción de viviendas de emergencia y planes de habilitación social, entre otras cosas.

Un Techo para mi País, Un Techo para Chile, tendrá un rol protagónico en la reconstrucción del país trasandino después del terremoto del 27 de febrero.

Estamos con Claudio Castro, director social para América Latina de Un Techo para mi País, quien se encuentra en Santiago. ¿Cómo fue que se llegó a este encuentro con el presidente de Uruguay?

CLAUDIO CASTRO:
El encuentro se concretó luego de hablar con el embajador Carlos Pita acá en Chile. Tenemos un contacto bastante fluido con todos los embajadores de los países de América Latina que están en Chile, ellos conocen muy bien el trabajo que está realizando los voluntarios de vivienda en Chile. Y también en Uruguay hemos tenido contactos entre Un Techo para mi País y distintas instancias gubernamentales. Entonces existía una percepción de que teníamos que reunirnos con el presidente, y así fue como se concretó.

EC – Sí, aclaremos que Un Techo para mi País tiene presencia aquí en Uruguay, hay una filial uruguaya.

CC – Así es, estamos presentes en 16 países del continente y Uruguay es uno de los países más antiguos, en Uruguay partimos en 2003 así que allí hay bastante conocimiento de lo que hacemos.

JAE – Sí, hay 1.532 casas construidas, 759.872 clavos utilizados. ¿Qué tipo de contactos ha tenido Un Techo para mi País con el gobierno de Uruguay?

CC – Con el gobierno de Uruguay desde siempre tratamos de participar en los programas de vivienda que existen. Hay una percepción de que el voluntariado, los jóvenes que conocen la realidad de los asentamientos y están dispuestos a trabajar por cambiar la realidad de su país, tienen que estar vinculados a las instituciones que operan, por lo tanto en Uruguay tenemos mucho contacto a nivel de municipios, de intendencias, y con el gobierno hemos participado siempre con la Agencia Nacional de Vivienda. Siempre hay un contacto con las instituciones que operan en los asentamientos y así es como se ha ido desarrollando una relación, un conocimiento, que esperamos se profundice. Lo que nosotros queremos es lograr un “gancho” en lo que se refiere a políticas públicas de vivienda. El presidente Mujica ha manifestado que quiere hacer un trabajo importante con los asentamientos en Uruguay y nosotros estamos seguros de que vamos a hacer un apoyo y un aporte por terminar con los asentamientos en Uruguay.

JAE – Se dan dos aspectos: por un lado el planteo de un plan de emergencia habitacional, y por otra parte algo que ha manifestado la esposa de José Mujica, la senadora Lucía Topolansky, en el sentido de promover el voluntariado en nuestro país. Concretamente, y tomando en cuenta que Un Techo para mi País tiene esos dos componentes, ¿de qué manera podrían colaborar ustedes con Uruguay?

CC - Un Techo para mi País tiene dos componentes fundamentales para lograr una sociedad más equitativa, una sociedad más justa y una sociedad sin la exclusión de los asentamientos. Nosotros consideramos que los asentamientos son la forma más evidente de exclusión que existe y la enfrentamos de dos formas. En primer lugar ponemos en contacto a quienes más oportunidades hemos tenido y las familias de los asentamientos; un Techo para mi País es una organización dirigida por jóvenes profesionales, universitarios y en América Latina existe un alejamiento, una división profunda entre estos dos extremos de la sociedad. Por lo tanto, lo primero que hacemos es poner en contacto estos dos extremos con la convicción profunda de que si esos dos extremos no trabajan juntos nuestros países están condenados a crecer con esa marginación.

Y lo segundo es trabajar con los asentamientos. Tenemos la convicción profunda de que las familias que viven en asentamientos tienen la capacidad de organizarse y que es fundamental que las políticas públicas en vivienda respondan a sus necesidades, a las prioridades que los mismos asentamientos reconocen. Y eso es lo que nosotros hacemos, la vivienda de emergencia que construimos es sencillamente un primer paso, una vivienda transitoria que apunta a formalizar lo que están realizando las comunidades, a generar este trabajo comunitario, a ser profundizado luego con nuestro trabajo de habitación social. Estamos seguros de que las comunidades organizadas y un gobierno de las instituciones que funcionan es lo que se necesita para apuntar a una vivienda definitiva, que es lo que estamos buscando en Uruguay.

En América Latina, dentro del contexto que conocemos, hay tres países que tienen la posibilidad concreta, hoy día, de terminar con los asentamientos: Uruguay, Panamá y Chile. Los tres tienen instituciones que funcionan y una realidad acotada de pobreza; el año pasado en Uruguay hicimos un catastro de los asentamientos y sabemos que existen 566 asentamientos, con un poquito más de 65.000 familias, eso no lo puede decir prácticamente ningún país. En otros países sólo en un asentamiento tenemos ese número de familias. Entonces en Uruguay sabemos que hoy día hay una realidad acotada, tenemos jóvenes que pueden organizarse y trabajar con las familias, tenemos familias y comunidades que pueden organizarse y trabajar por sus propios intereses, y están los gobiernos y las instituciones, que funcionan. Por lo tanto tenemos la percepción clara de que en Uruguay existe la posibilidad real de terminar con los asentamientos, y queremos trabajar para lograrlo.

EC – A las dos características de Un Techo para mi País que tú mencionabas yo me animo a agregar una tercera que es el financiamiento de estas viviendas que construyen los voluntarios. ¿De dónde se obtienen los fondos? Por ejemplo acá hemos visto en distintas ocasiones, todos los años, esas campañas de recolección de dinero que se hacen en la vía pública, llevadas adelante por voluntarios. O sea, la propia sociedad, y también las empresas, son quienes financian con su solidaridad este emprendimiento,.

CC – Así es. Nosotros apuntamos a que nuestro financiamiento venga del sector privado y también invitamos a todas las empresas a que se hagan parte de este trabajo con sus donaciones. Esto no lo va a lograr el gobierno y los voluntarios solos sino que es una alianza: gobierno, universitarios y los voluntarios que están dispuestos a trabajar, las familias organizadas y la sociedad que aporta con sus recursos de distintas formas, a través de las empresas privadas y personas naturales. Entonces nos financiamos con empresas que están dispuestas y que creen en este trabajo, que apuestan por los jóvenes protagonistas de este desarrollo del país y también por las personas que nos apoyan. En Uruguay es muy conocida la movida del “Techo” cuando salen los voluntarios a las calles, no sólo a pedir recursos sino también a decir que no es posible que en Uruguay haya familias que tengan que seguir viviendo en asentamientos. El “Techo” tiene esta característica también, ese juego permanente entre la acción y la denuncia.

EC – Claro, pero en el caso de Uruguay lo que hemos visto de la actividad de Un Techo para mi País tiene que ver con lo que tú mencionaste recién, la solución mínima habitacional, una casa de madera que resuelve la posibilidad de salir de una vivienda muy precaria de lata, de cartón, de chapa. Si se participara con esta organización en estos planes que ahora se están impulsando desde el gobierno, ¿habría otro tipo de viviendas en juego?

CC – Así es. Nosotros apuntamos a un modelo que comienza con la vivienda de emergencia, se lo construimos a familias que no son sujetos de políticas públicas. Nosotros trabajamos con las familias que viven en tal nivel de precariedad que no tienen una posibilidad de ahorro mínimo por ejemplo para acceder a un crédito, que no están organizados para acceder a los subsidios que pueden gestionarse desde el gobierno. Entonces primero reciben esta vivienda transitoria, que es una vivienda que apunta a formalizar y que genera condiciones para que estas familias se organicen y sean sujetos de políticas públicas del gobierno.

Es un paso inicial, en ningún caso consideramos nuestra vivienda como una vivienda definitiva sino como este paso inicial para que las familias, a través de las instancias formales, lleguen a una solución definitiva. En Uruguay en los asentamientos hay familias que tienen viviendas en condición precaria o deficiente que hay que mejorar, familias que no tienen una vivienda, que reciben la vivienda del “Techo”; esperamos que posteriormente reciban una vivienda definitiva y creemos que ahí está la posibilidad de mejorar. En Uruguay existe un trabajo muy fuerte de parte de federaciones comunitarias que se organizan y postulan subsidios y a eso es a lo que apuntamos, a que estas familias de los asentamientos enganchen con ese tipo de…

JAE - …De acuerdo a la metodología que ustedes están desarrollando, hay una segunda etapa que es de habilitación social, una fase en la que se trabaja con las familias y comunidades que viven en asentamientos. Y la tercera es la vivienda definitiva que, por lo que ha transcendido, en Chile ustedes ya han llegado a construir en barrios regularizados.

CC – Así es, acá en Chile hemos gestionado más de 10.000 viviendas, justamente enganchando con la política pública de subsidios habitacionales. Antes del “Techo” las familias postulaban puntualmente a un subsidio; nosotros fuimos identificando que lo mejor era que estas familias se organizaran y juntas determinaran cuál era el barrio en el que querían vivir, por lo tanto el subsidio es grupal y lo reciben familias que están organizadas, que por ejemplo recibieron su vivienda, pasaron por el proceso comunitario en habilitación social, formalizaron la comunidad y se constituyeron formalmente en un comité de vivienda. Y ese comité de vivienda ya organizado, con esta vivienda mínima que les permitía aspirar a algo más, postuló a los subsidios del Estado, el Estado le asignó esos subsidios y el “Techo” gestiona la construcción de proyectos de viviendas que incorporan también al mundo privado; acá hay constructoras, hay oficinas de arquitectos que se involucran con estos fondos a través de las cuales se gestiona la construcción de las viviendas definitivas.



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