viernes, 18 de diciembre de 2009

Volver después de un tiempo largo



Por Gustavo González - Analista

Volver después de un tiempo largo a mi país y tener la dicha no solo de volver a mi casa el 12 de diciembre, lo importante también fue que el domingo 13 había Asamblea en la Cooperativa que habito con mi familia hace ya más de treinta años.

En la Asamblea, abrazarme con las y los compañeros, recordar viejos tiempos, todos con más canas en la cabellera y algunos ya con poca cabellera. Pero lo importante fue vivir, la misma disciplina, el mismo debate, el mismo orden para discutir cómo sigue el barrio autogestionado. Recibir el informe de actividades y el balance anual por parte de la Directiva saliente, porque era tiempo de elecciones tal como lo marcan los estatutos. Algunas preguntas por parte de distintos asociados, aclaraciones al respecto por parte de las distintas Comisiones y un aplauso cerrado para los que se iban y rápidamente a presentar candidatos que seguirán la batalla por este barrio autogestionado por las y los trabajadores que hace ya más de treinta y tantos años, lo gobiernan.

Es una Cooperativa más de las tantas que crecieron en nuestro país a fines de los 60 y principios de los 70, somos parte, solo parte de esa impresionante familia obrera que nos agrupa llamada Fucvam.

Esta impresionante construcción social de la clase obrera de nuestro país llamada Cooperativas de Vivienda por Ayuda Mutua, ejemplo en el mundo y que hoy se expande satisfactoriamente por varios países de nuestra hermosa y sufrida Latinoamérica.
Su surgimiento solo fue posible debido a una construcción que no tiene dueños, que tiene una palabra llamada colectivo que la engendró, por aquellos pioneros de los 60 que fueron capaces de decirle a este país que era posible resolver el problema de la vivienda mano con mano los trabajadores, que se fueron multiplicando en cada sindicato, en cada barrio obrero, en cada parroquia humilde y así nacimos. Tener el orgullo de ser solo una partecita de esta inmensa construcción, hoy ya los que pintamos canas con el mismo espíritu, con las mismas ganas y felices de que hoy son otros nuevos cuadros jóvenes que siguen peleando por la vivienda digna en nuestro país y más allá de fronteras.

Fuimos, somos y seguiremos siendo profundamente utópicos, pero de los utópicos que define Galeano magistralmente, la utopía se busca y cuando nos acercamos, la seguimos buscando hasta encontrarla porque ella se nos aleja, pero lo importante es que seguimos caminando hasta encontrarla.

Luego de tantos años, que nuestra gente siga participando, soñando, discutiendo nuevos emprendimientos para el barrio, es sencillamente sensacional. Pero esto no se logra por arte de magia, o por el destino tan mentado, esto se logró porque nacimos discutiendo, entendiendo con claridad dónde estaba el enemigo y dónde el compañero y amigo, forjando no unanimidades, sino unidades que no es lo mismo, porque la autogestión es el control obrero real sobre los barrios, porque nunca permitimos injerencia de nadie más que de las resoluciones que emanaban de nuestras asambleas.
Hoy ya podemos decir que este ejemplo otras y otros trabajadores latinoamericanos están impulsando el modelo uruguayo en sus países, no es un modelo perfecto, pero como dice el poeta "se acerca a lo que simplemente soñamos".

Viernes, 18 de diciembre, 2009 - AÑO 10 - Nro.3483 Diario La Republica Mdeo.