sábado, 27 de octubre de 2012

Colonia (Uruguay): la única


La ciudad uruguaya es una pequeña joya histórica, llena de restaurantes, tiendas, playas, museos, fortificaciones y viviendas primitivas para una visita inolvidable.
TEXTOS. GEORGINA LACUBE. FOTOS. IGNACIO JAVIER OLGUÍN.
Colonia (Uruguay): la única
Una postal del emblemático Barrio Histórico, declarado por la Unesco Patrimonio de la Humanidad, en 1995.
Van quedando pocas ciudades en el mundo como la pintoresca Colonia del Sacramento -o Colonia solamente-, donde uno puede desenchufarse, sentirse seguro y tranquilo mientras recorre toda la urbe a pie con cámara de foto en mano o con cualquier otro gadget. Todo está cerca. Sin complicaciones. Sin calles atestadas de autos o de turistas en masas. Como si el tiempo se hubiese detenido.
Colonia, la más antigua, la histórica, es la capital del departamento de Colonia y se sitúa en el extremo de una corta península que forma el vértice sur-oeste del territorio uruguayo. Su margen izquierdo da a la costa rocosa del Río de la Plata, justo a 40 km de Buenos Aires en línea recta. Y son esas enormes piedras las que garantizan el pulido del agua evitando que la contaminación de las aguas porteñas llegue a sus orillas. Una calidad que legítimamente le ha dado uno de sus más grandes encantos. Al igual que el archipiélago formado por 5 islas que se divisa desde tierra firme y que nada tiene que envidiarle a las Filipinas.
Otro rasgo a resaltar es el orden y el respeto de sus habitantes hacia los edificios de antaño, la naturaleza y el prójimo. De hecho, no tiene semáforos en ninguna de sus calles ni avenidas. El peatón es la prioridad absoluta; por eso, ni bien pone su pie en la calle los autos se detienen para darle el paso.
Acogedora y cordial, con callecitas adoquinadas, casas cuya construcción data de los siglo XVII y XVIII, árboles añosos, naranjos en flor y rosas de todas las especies, plazoletas rodeadas de cafés y restaurantes, playas de arenas finísimas, atardeceres inolvidables y su emblemático Barrio Histórico (declarado por UNESCO Patrimonio de la Humanidad en 1995), Colonia es por sobre todo, un lugar para respirar relax, tradición y poesía. Hay agua por todas partes (el clima es templado y húmedo) y, por supuesto, puentes, una rambla y ribera. La costa del Plata, ancha y eterna, le da un aire casi costero.
Además, en Punta Santa Rita, el puerto tiene una bahía con tres muelles, uno de estos es usado por embarcaciones deportivas y de recreo. Dicen que en la época veraniega sus instalaciones se ven colmadas por unidades de bandera argentina y que es un punto de arribo de regatas.
HOJA DE RUTA
Pasear un día sábado por las calles de la serena Colonia constituye una experiencia fascinante y preciosa. Todo está a un paso y muy bien organizado para los turistas. Así, uno se entera por guías y carteleras ubicadas en puntos neurálgicos que fue fundada en 1680 por Portugal, y fue una plaza de armas, un puerto comercial y colonia. En base a estas actividades giraba la vida cotidiana, y para comprobarlo basta con entrar al emblemático Barrio Histórico, un tesoro de piedras, azulejos, faroles y recuerdos. Se ingresa a través de un portal de piedra labrada, el “Portón de Campo”, inaugurado en 1745. Claro que la actual versión es fruto de una excelente restauración que ha preservado al máximo la estructura original. En conjunto con el puente de madera ubicado sobre un foso, pilares y una muralla imponente en un entorno de palmeras y ceibos compone una postal digna de admirar por horas.
Saliendo del lugar se van sucediendo las típicas casas de adobe, roca y techos con “tejas musleras”, conocidas así porque se les daba su forma final sobre el muslo de los esclavos. Otras, en cambio, se destacan por tener gárgolas a la vista, paredes con un espesor de casi un metro y techo a cuatro aguas.
La “Plaza Mayor 25 de Mayo” es un lugar ideal para sentarse en cualquiera de sus bancos y dejar pasar los minutos apreciando la vegetación, escuchando el canto de los pájaros y respirando ese aire de antaño pegado a las calles de piedra y las veredas de ladrillo.
A pocas cuadras se encuentra la “Calle de los Suspiros” que, según los “trascendidos”, debe su mote porque hasta ella se acercaban los soldados en busca de favores sexuales. Pero lo mejor de esta arteria es que ostenta una auténtica casa portuguesa de unos 250 años de antigüedad, con techo de tirantes de madera sólida, barro y tejas donde hoy funciona una encantadora galería de arte.
A metros se halla la “Basílica del Santísimo Sacramento” que alberga a la virgen de los “Treinta y Tres Orientales”, patrona del Uruguay. Y muy cerca, en la Punta de San Pedro, se encuentra el blanco faro de ladrillo que Venancio Flores mandó construir en 1857. Está abierto al público (previo pago de entrada), que debe subir sus 118 escalones para gozar de su privilegiada vista panorámica.
Otro atractivo para visitar son las ruinas del “Convento de San Francisco Xavier”, uno de los edificios más añejos del lugar ya que fue construido a fines del siglo XVII. Detrás, en la angosta calle de San Pedro, se halla la mayor cantidad de portales de madera, muchos de los cuales aún conservan sus viejos llamadores de bronce.
Colonia también tiene una casa rosada, pero esta es una típica vivienda portuguesa con paredes de piedra y techo de teja. Hoy es propiedad municipal y está ambientada con réplicas de muebles de la época, utensilios de cocina y cerámicas. ¡Imperdible!
Otros paseos muy disfrutable son el Museo del Azulejo (una construcción portuguesa que tiene trescientos años de antigüedad y que alberga la historia en azulejos, del mundo y de los primeros uruguayos), y el acuario ambientado como si fuese una gruta y donde se pueden ver peces autóctonos.
EN LAS AFUERAS
Una visita que se justifica por las maravillas que expone es el Real de San Carlos, una zona en los suburbios de Colonia devenida en área residencial, con muchas casas de fin de semana y donde se puede disfrutar de las playas en verano. Cuenta la historia que aquí las tropas españolas redujeron a las fuerzas portuguesas en 1761 y que su nombre es un homenaje al rey Carlos III de España. Hay una modesta capilla dedicada a San Benito de Palermo, el primer santo negro de la Iglesia Católica.
A principios del siglo XX aquí se desarrolló, por iniciativa del empresario argentino Nicolás Mihanovich, un complejo turístico que contaba con un hotel-casino (del que sólo se construyó un ‘Anexo‘), Plaza de Toros, frontón de pelota vasca (el mayor de Sudamérica) y una central eléctrica propia. Actualmente este lugar se encuentra abandonado.
DE COMPRAS
Antes que nada vale la pena despejar dudas. En Colonia aceptan pesos argentinos, por lo que no es necesario llevar dólares ni cambiar nuestra moneda con anterioridad. La cotización actual es que $1 argentino equivale a $3 uruguayos, más o menos.
Así las cosas, cada rincón depara nuevas sorpresas: locales que venden antigüedades y artesanías, vestimenta, o delicias gourmet caseras y regionales. Algo de lo que consigue en el “Paseo del Sol”, un pequeño patio de compras donde tambien se venden los diseños en cuero y lana de la creativa uruguaya Alejandra Iglesias, o las carteras de Victoria Venditto.
Tanto en la tienda “Santolina” como en “La Carlota” se consiguen muy buenos objetos de deco, juguetes de lata madera, chalinas, atuendos y souvenirs de ensueño. En cambio, el más rico chocolate belga es el de “Choo”, sobre la Calle de la Playa 101. En sus estantes exhibe una variedad de bombones, trufas y tabletas en primorosos packaging.
Otra alternativa. En el predio de la antigua textil Sudamtex, a pocos metros del puerto, se encuentra el “Colonia Shopping” donde además de marcas de moda (sobresale Urban Outfitters) hay dos salas de cine, un mini patio de comidas y un estacionamiento para 120 autos.
GASTRONOMÍA
No hay que irse de Colonia sin probar su plato ícono: el chivito uruguayo, que se sirve al plato o en sándwich y es muy abundante. Incluye colchón de papas fritas, chivito con jamón y queso gratinado rematado con dos o tres huevos fritos. Lo mejor es acompañarlo con la clásica cerveza “Pilsen”. ¿Precios?: para dos personas, 490 pesos uruguayos (parrillada “El Portón”), lo que sería unos 189 pesos argentinos.
Para la merienda, “Amada Café” ofrece, por citar un ejemplo, ensalada de fruta con helado a 140 pesos uruguayos, es decir, unos 47 pesos argentinos.
MÁS INFORMACIÓN
EN LA WEB
www.trotamundo.com.uy
www.colonia.gub.uy
www.coloniaturismo.com
DÓNDE DORMIR
• Posada del Río
www.posadadelrio.com.uy
• Posada del Virrey
www.posadadelvirrey.com
• Posada Plaza Mayor
www.posadaplazamayor.com
• Posada de la Flor
www.posada-delaflor.com
EL PORTON DE COLONIA.JPG
El portón de Colonia conserva restos de la antigua muralla y pilas de su viejo puente levadizo.
MUELLE COLONIA.JPG
Muelle de madera, una imagen característica de Colonia del Sacramento.
CALLE DE LOS SUSPIROS.JPG
La Calle de los Suspiros guarda leyendas que vale la pena descubrir.